Muerte a las tarjetas SIM

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Muerte a las tarjetas SIM

Al menos tal y como la conocemos hoy en día.

La tarjeta SIM forma parte de nuestro móvil como elemento indispensable para su funcionamiento, desde su popularización allá por los noventa. Esta pequeña tarjeta del tamaño de una uña aloja nuestra identidad digital en la red de la operadora, siendo un mal “necesario” que llevamos décadas soportando. Con la miniaturización de los chips y la llegada de la red de datos a los smartphones su uso es cada vez un problema mayor.

Los fabricantes las han reducido hasta el mínimo posible con las nanosim, pero lo que de verdad tienen que hacer es matarlas de una vez. Pero… ¿cómo funcionaría nuestro smartphone sin tarjeta SIM, ¿hay una alternativa? Primero conozcamos su origen y función.

La tarjeta SIM

A veces asumimos como necesarias cosas cotidianas cuando no lo son, tal vez por costumbre. El ejemplo más claro es esta tarjeta SIM, la cual muchos creían como insustituible previo al anuncio de Apple y su Soft SIM gracias a la nueva generación de iPads. Es un pequeño movimiento en la dirección correcta, pero se podría lograr una alternativa mucho mejor. El problema son las operadoras a las cuales el usuario les importa bien poco y la fricción inicial que habría al abolir un elemento que creíamos fundamental desde hace casi 25 años.

Una tarjeta SIM solo almacena pequeñas claves que nos identificanUna tarjeta SIM (en inglés de Subscriber Identity Module, no es más que una tarjeta desmontable usada en teléfonos móviles que almacenan de forma segura la clave de servicio del suscriptor usada para identificarse ante la red, de forma que sea posible cambiar la línea de un terminal a otro simplemente cambiando la tarjeta. Tenía sentido en 1990 cuando fue concebida y rápidamente se volvió obligatorio su uso en redes GSM.

Estas pequeñas tarjetas no son más que unidades muy limitadas de almacenamiento, las cuales nunca superan los 512 KB de capacidad. Las tarjetas SIM almacenan información especifica de la red para autenticar e identificar a sus suscriptores, siendo los datos más importantes el ICC-ID, el IMSI y la clave de autenticación (Ki). La tarjeta SIM también almacena más datos, pero no tienen importancia para explicar su funcionamiento.

  • ICC-ID: es el identificativo internacional de la tarjeta sim. Se almacenan en la tarjeta SIM y suelen estar impresos en ella.
  • IMSI: las tarjetas SIM y sus usuarios se identifican en las redes móviles de forma individual gracias a un IMSI (International Mobile Subscriber Identify, ‘Identidad Internacional del Suscriptor Móvil’) único. Las operadoras conectan las llamadas a teléfonos móviles y se comunican con sus tarjetas SIM comercializadas usando su IMSI.
  • Clave de autenticación (Ki): La clave de autenticación (Ki, Authentication key) es un valor de 16 bytes usado para autenticar las tarjetas SIM en la red móvil. Cada tarjeta SIM tiene una Ki única asignada por el operador durante el proceso de personalización. La Ki también se almacena en una base de datos específica llamada AuC(acrónimo de Authentication Center) que está implementada como parte integral de la HLR(acrónimo de Home Location Register) de la red del operador.

Es decir, dejémoslo claro, la tarjeta SIM almacena unas pocas claves para identificarnos en la red de la operadora. Esos datos no podían estar almacenados en el teléfono móvil de hace 25 años por cuestiones obvias. Pero en pleno 2015 creo que hay varias soluciones más prácticas para consumidores y fabricantes, no tan convenientes para las teleco.

Alternativas a la muerte de la tarjeta SIM

El smartphone es tu compañero más valioso en un viaje: tienes el correo, mapas, tus reservas, lista de lugares en Evernote hasta Google Now te presentará tu reserva de Hotel… pero aterrizas en otro país y no puedes usar tu smartphone.

Año 2014: puedes encender las bombillas de tu casa mediante un click en el móvil, pero no puedes acceder a tu correo en otro país sin pagar 1 riñón por cada MB consumido. ¿Qué maldita broma es esta?

Viajar es comprobar lo terrible que es depender de la tarjeta SIMTener que buscar un establecimiento de operadora y comprar una SIM puede ser una tarea simple y sencilla o un engorro depende del país al que vayas. Algo que se podría solucionar con los identificadores de la tarjeta SIM embebidos en el propio terminal, de forma que ni la tarjeta SIM ocupe un enorme y valioso espacio en nuestros terminales ni sea una odisea tener red con el operador local cuando viajamos al extranjero.

Apple ha dado un discreto y pequeño paso por la abolición de las malditas tarjetas SIM con el lanzamiento de sus nuevos iPad y sus SIM programables o Soft SIM. La tarjeta SIM tiene grabada la información al ser personalizada por la compañía, la Soft SIM es grabada al instante por software y sería grabable siempre que se quiera. Algo que es muy sencillo de realizar en verdad, ya que es simplemente almacenar claves alfanuméricas.

iPad Air mini 012

Estas claves pueden estar almacenadas en la nube mediante nuestra ID de usuario de Apple/Google/Microsoft o en una Soft Sim , como en el iPad Air 2, como recurso previo de transición. Lo que carece de sentido es que no podamos contratar un plan de datos desde nuestro smartphone y sí podamos pedir pizza mediante un imán de la nevera. Eso por no hablar del drama que los editores de Hipertextual vivimos cada vez que reseñamos un terminal y debemos cambiar de Micro SIM a Nano SIM o viceversa. Es una fricción cada vez más agrede e innecesaria.

Los grandes fabricantes han de dar el primer paso

El mayor problema es dar el primer paso y tener en contra a muchas operadoras.AT&T, por ejemplo, bloquea la Soft SIM de los nuevos iPad para que solo pueda ser usado por su red, obligando al consumidor a comprar otra. ¿Qué sentido tiene atentar así contra los usuarios? Que se facilite el cambio de operador no debería repercutir en perdidas a los operadores que tratan bien a sus clientes, al contrario. Y los consumidores nos ahorraríamos estar pidiendo duplicados, estar cortando tarjetas SIM y en definitiva seguir viviendo en 1990 cuando nuestra vida y forma de convivir con la tecnología ha cambiado tan drásticamente.

Los fabricantes además ahorrarían espacio, los usuarios quebraderos de cabeza y las operadoras millones de tarjetas de plástico grabadas y personalizadas. El cambio será progresivo y no fácil, pero Apple ya ha enseñado su primera carta y es la mejor noticia que podríamos tener. ¿Avanzarán en este apartado los de Cupertino o Samsung en este 2015?

No queremos más adaptadores, ni recortar la SIM, ni estar 4 horas sin red de datos cuando viajamos fuera de nuestro país. Muerte a las tarjetas SIM.

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