Indígenas de Perú y Panamá vigilarán sus selvas con drones

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En el marco de la vigésima Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP20) que por estos días se realiza en Lima, el coordinador del programa de conservación de bosques del gobierno peruano, Gustavo Suárez, anunció que el promedio histórico de deforestación en dicho país entre los años 2000 y 2013 fue de 113 mil hectáreas por año; nivel que está siendo superado en la actualidad.

Ante tal escenario, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), ha desarrollado la idea de que los mismos integrantes de los pueblos originarios de las selvas peruanas fiscalicen el cumplimiento de las normas que limitan a las empresas con el fin de preservar los recursos de sus territorios ancestrales.

En un principio, la tecnología llegó a la selva con el GPS, con lo que varios pueblos indígenas de Perú pudieron ubicar su territorio. Hoy, los drones podrán servir para la vigilancia de éstos mismos. Luego de las primeras pruebas, Aidesep busca enseñar a los nativos a fabricar sus propios drones y que al menos haya uno en cada una de sus 65 federaciones regionales.

Las máquinas tienen un valor de US$ 12 mil, un radio de acción de 16 km y pueden alcanzar una velocidad de vuelo de hasta 60 km/hr., llevando consigo una cámara Go-Pro y otra fotográfica.

Primer vuelo de drones evidencia derrame de petróleo

La primera experiencia con drones la llevó a cabo la comunidad nativa Kukama-Kukamiria en Pacaya Samira, la mayor reserva nacional de Perú, donde se identificaron derrames petroleros en un oleoducto perteneciente a la empresa argentina Pluspetrol Norte. Gracias al seguimiento del drone, se pudo determinar que el derrame alcanzó el río Marañón, que en su encuentro con el Ucayali forma el Amazonas. Las imágenes captadas fueron expuestas en la COP20.

La especialista forestal de Aidesep, Wendy Pineda, declaró a Efe:

“Nunca habíamos podido comprobarlo pero, con los drones, demostramos que las áreas naturales no están tan protegidas como se afirma y sus fotos sirven para cualquier tipo de justicia ambiental, ya que muestran los incumplimientos y violaciones de las normativas”.

Copiando las buenas ideas

En la actividad gestionada por Aidesep en colaboración con laAlianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, también participaron representantes del pueblo Emberá de Panamá, quienes buscan replicar la experiencia según las necesidades de su territorio. Una de ellas es que los drones ayuden a determinar el área de bosque de cada comunidad y el potencial en la captura de carbono.

De igual forma, la Federación Nativa del Río Madre de Dios(Fenamad) de Perú, está interesada en utilizar los drones para recolectar evidencias de pueblos indígenas en aislamiento voluntario, lo que permitiría intervenir sin que ningún “extraño” entre en sus territorios.

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